20 de febr. 2012

Día 46: Aterrizaje y Parc Güell

Comienza el intercambio con los polacos. Me levanto y salgo a la plaza del COPEM, me llama Esther y me dice que estaba saliendo de casa, al rato llega Palmón y al cuarto de hora Esther. Decidimos ir a mi casa y hacer pancartas con distintas hojas rellenando una letra por hoja, llegamos a mi casa, nos instalamos en el comedor y Palmón, Esther y yo a pintar letras en las que pusimos Witamy (bienvenidos en polaco) y ¡Bienvenidos! en otra mientras escuchábamos a YellowMellow cantar. Eran las 13 y habíamos quedado con Carme a las 14, pero teníamos que comer, cada uno en nuestras respectivas casas. Esther y Palmón se van y yo como, tenía que subir el vídeo dels Amics Awards que terminé de editar anoche, pero no pude, porque me tenía que ir a la parada con las pancartas. Llego y allí sólo estaba Àngels, esperándonos, después vino Carme y Esther corriendo. Nosotros sufriendo por Palmón que no venía, llamándole y de repente viene el autobús. Nada, que no llegaba. Subimos y cuando estabamos marcando vemos que viene alguien corriendo y cuando el autobús se aleja vemos que es Carla, que venía a última hora. Llamo a Palmón diciendole que cogiera el próximo autobús y que esperara a Carla y Esther llama a Carla diciendole lo mismo. Después de girar mil y una curvas, haberme mareado yo y ponerme blanco, llegamos a la terminal 1, al pasillito de las llegadas, dónde oleadas de japoneses no dejaban de llegar, algunos con sus mascarillas y Esther y yo desplegamos las pancartas, al rato vinieron Carla y Palmón y les dimos la otra pancarta. De repente comenzamos a ver un montón de gente de nuestra edad con maletas, eran el grupo polaco. Así de repente me parecieron un montón, lo menos cuarenta, pero como soy tan malo con las mates, finalmente eran 24 polacos y tres profesoras. La que hablaba castellano muy simpática, todo hay que decirlo, dándonos tres besos (como es típico en Polonia)  nosotros cuatro muy efusiva y muy alegre. Los polacos, cortados y tímidos, nos miraban y miraban la pancarta, sonriendo. Nos presentamos así a grandes rasgos nosotros cuatro y nos dirigimos al autocar que nos esperaba, nos sentamos al final (he de decir que fue la primera vez que me subí al final de un autobús y quizá, fueron los nervios, pero no me mareé). A mi lado se montó Adam, el mayor de los polacos, que tiene 18 años, muy cortado y respondiendo con palabras cortas a nuestras preguntas, por lo que optamos por hablar entre nosotros en castellano y Adam miró el paisaje. Al llegar a la ciudad los que iban delante comenzaron a leer los carteles de las tiendas y yo le iba señalando a Adam las tiendas, traduciéndoselas al inglés. Éste nos confesó que no entendía nada de castellano, pero que con el inglés se defendía. Llegamos al albergue y éste tiene una gran subida al principio, pero al final de la subida hay un edificio precioso, modernista él con una terraza y su jardín de parque modernista con la entrada modernista y la puerta modernista. ¿Que por qué remarcó tanto el modernismo? Además de porque es mi movimiento artístico favorito pues porque el interior no era tan modernista como yo creía. Lo primero que ves al entrar son unos gigantescos arcos azules y rojos islámicos, son preciosos y a un lado entras en una sala con unas mesas y un gigantesco mapamundi, la sala de estilo rococó con pinturas por las paredes y en el techo unos querubines pintados. Al otro lado del vestíbulo islámico (con dos gegants típicos del folclore catalán) había una sala con una mesa de billar, máquinas expendedoras (con todo a 1,30€, todo sea dicho) y dos ordenadores del año en que Mark Zuckenberg iba a la guardería sin señal y sin conexión a la luz y de fondo, unas maravillosas y hermosísimas vidrieras modernistas. Tras haberles repartido a los polacos las tarjetas que abrirían sus habitaciones, les acompañamos a éstas, repartiéndoles las sábanas habitación por habitación, nos las cogían incómodos pero sonrientes y atentos. Al final, cómo no sabíamos qué hacer, cogemos y nos quedamos en las escaleras principales, sentados en el suelo hablando de nuestras cosas mientras los polacos se acomodaban en sus habitaciones y, a veces, pasaban de un lado a otro en zapatillas y chanclas con calcetines. A las 17 bajamos todos listos para coger el autobús del Carmel que daba vueltas y vueltas y giraba y giraba hasta el Park Güell, llenamos el autobús del barrio y la gente tenía que pasar pero los polacos no les entendían y les sonreían. Cuando llegamos al Park Güell, sorpresa: estaba gran parte en obras, dimos vueltas y vueltas y acabamos en un mirador que hay en la zona más alta, y luego a las profesoras catalanas (mientras me tocó ir explicando el parque en inglés a los polacos, con un inglés que tengo cuando me pongo nervioso que es de patética pronunciación, sin saber muy bien que decir, pues no tenía demasiado preparado), Àngels y Carme quisieron ir hasta el Calvario, una montañita en la otra punta del parque desde dónde se ve toda Barcelona, llegamos y sólo había una barandilla por un lado, yo no subí me quedé a la mitad de la escalerita, me daba mucha impresión, habría subido pero había demasiada gente allí subida y casi no cabían y no había nada en dónde agarrarse y a mí me daba mucho coraje estar allí. Total, que al final, por fin, conseguí que bajáramos a la zona monumental, cuando ya estaba anocheciendo y casi no se veía nada. Al final, opté por contarle las cosas a la profesora de Español suya que me lo fuera traduciendo a ellos en polaco y así, conseguimos entendernos, llegamos a los bancos serpenteantes hechos con trencadís, hacemos cuatro fotos y bajamos a la sala hipóstila, dónde les explico a los polacos que los mosaicos del techo representan las estaciones del año y la profesora de Español me enseña a decir las estaciones en polaco, de las que sólo me acuerdo una, verano : lato. (o al menos se pronuncia así, dejadme comprobarlo con San Google). Vale, sí, se escribe lato. Y ahora que lo miro en Google invierno se dice zima (pronunciado algo así como djima). Otoño es spadać (spadach) y primavera wiosna (viozna). Tras bajar por la escalinata principal mientras iba contando los escalones para desmentir la teoría de un documental que vi diciendo que Gaudí era masónico porque habían treinta y tres escalones en la escalera principal, yo lo desmiento porque hay cuarenta y cuatro. Nos hacemos una foto de grupo en la salamandra, símbolo de la ciudad dónde nació Eusebi Güell, Nimes. Después de eso nos dirigimos a la entrada del parque por la que entramos, pero oh, sorpresa un atajo está cerrado por obras. Pero aún así, decidimos cruzarlo recordándome a la experiencia que tuvimos en el Delta del Ebro cruzando por una carretera en obras con las bicicletas, que casi nos detiene la guardia civil, pero en el parque no había nadie y pudimos cruzar nosotros y los polacos sin ser vistos y aquí no ha pasado nada. Cogemos el autobús y volvemos al albergue, que tampoco no estaba demasiado lejos del parque. Los polacos se dirigen, cansados, a las habitaciones y nosotros, despidiéndonos sólo de las profesoras, muy simpáticas todas, enseñandonos a decir adiós en polaco (pozegnanie, /poshekanania/) cogemos el metro hasta casa. Llego a la academia, hago clase mientras le explico a Xenia lo sucedido en el día de hoy y llego a casa, ceno, subo las escasas fotos que he hecho y ahora me intento poner al día con los vídeos de Youtube que van subiendo. Y hasta aquí el primer día del intercambio.

Que Apolo y Diana te acompañen, lector y que Fortuna nos acompañe a polacos y catalanes. Pożegnanie!

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